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La Cultura como expresión humana

Conforme al preámbulo de la Constitución de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) expone: “Que la amplia difusión de la cultura y la educación de la humanidad para la justicia, la libertad y la paz son indispensables a la dignidad del hombre y constituyen un deber sagrado que todas las naciones han de cumplir con un espíritu de responsabilidad y ayuda mutua”.

Originariamente y Cronológicamente el primer tratado que desarrolla la relevancia de la cultura como Derecho fundamental es la Declaración Universal de Derechos Humanos, de 10 de diciembre de 1948, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Éste es el texto supranacional y supraconstitucional con mayor influencia en el ámbito de los Derechos humanos del siglo XX y de lo que llevamos del XXI. Podemos encontrar plasmados de manera taxativa los Derechos culturales en su artículo 27, entendidos éstos como la facultad que tenemos los seres humanos de poder acceder a la cultura. Dice expresamente: “1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten. 2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.”

En este sentido y conforme a lo planteado por nuestro desarrollo occidental podemos afirmar de igual modo que lo afirma y adoptan diversos artistas y autores, la necesidad de preservar este bien intangible.

la pintura no puede detener una bala, pero puede detener que una bala sea disparada”. Pablo Picasso.

La cultura es el reflejo de la humanidad y de cómo esta expresión se hace inherente a nuestra naturaleza, independientemente de la forma que se presente, puesto que podemos visualizarla en las diversas maneras que nuestra percepción nos permite, es característica fundamental de nuestra especie humana, junto al raciocinio y la capacidad de pensar, sin embargo la cultura y todos sus componentes van mas allá, es la creación y el desarrollo de la virtud humana, la empatía y el sentir de nuestro ser.

Es la fundamental capacidad de entender un mundo y al mismo tiempo darle sentido, tomando en cuenta elementos como lo autóctono, la tradición, lo propio de una geografía, es decir la razón histórica puede verse explicada en una danza, al mismo tiempo es un legado que será versado por la figura humana.

En este sentido podemos afirmar que el derecho a la cultura constituye un derecho humano reconocido y tutelado en diferentes ordenamientos jurídicos tanto nacionales como internacionales, como es el caso de lo planteado en el artículo 14 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador), en el cual plantea y resguarda el derecho de las personas a gozar de la expresión humana a la cultura. Por lo tanto podemos afirmar que para los derechos humanos las manifestaciones artísticas y culturales no deben ser subestimadas puesto que son grandes motores de expresión para promover un estilo de vida sano, para acercar a los diferentes como ha ocurrido en diversas comunidades del mundo como por ejemplo en la Franja de Gaza entre Israelíes y Palestinos donde la mera expresión de las diferentes posibilidades que genera la cultura ha logrado lo que la imposición, las leyes, la intervención humanitaria o militar no ha podido, puesto que la cultura y sus diversos componentes se manifiestan desde el sentir y todos como humanos sentimos, la cultura es un potencial generador de empatía, además de ser un gran promotor y difusor de los DDHH.

La Cultura y sus diversas manifestaciones artísticas no pueden verse exclusivamente como la mezquina manera de originar lucro, plusvalía y entretenimiento. La cultura esta protegida por nuestros diversos instrumentos de defensa puesto que se entiende como una herramienta poderosa para la defensa de nosotros para evitar atentar contra nosotros mismos. Todas y todos sin importar nuestras diferencias somos titulares de Derechos humanos y es nuestro deber protegerlos, promoverlos y respetarlos, de modo que mi última recomendación es… ¡A Bailar!

Jesús Emiro «Chure» González

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